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Apertura informativa genuina y datos de calidad transparentan la gestión del TSE

La publicación del IV tomo del Atlas Electoral de Bolivia es la expresión clara del compromiso asumido por las y los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de abrir al público toda la información disponible. “Aquí no hay nada que ocultar y más bien hay mucho que mostrar y mucho que compartir, y el mandato de Sala Plena se ha expresado en esta publicación que ha significado más de un año de trabajo”, expone el vocal José Luis Exeni en la siguiente entrevista.

P. ¿Qué importancia tiene la difusión irrestricta de datos electorales en el país?

R. El TSE busca garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la información y comunicación de toda la ciudadanía y fortalecer el análisis y la investigación en torno a las diversas formas de democracia reconocidas por la Constitución. El TSE pretende generar una gestión transparente y confiable, y eso pasa porque la ciudadanía acceda a información de calidad.  Es una apuesta principista del OEP difundir “datos abiertos” y no cerrados, es decir posibilitar el acceso a información desagregada y en formatos editables que permitan a los investigadores trabajar y procesar datos y hacer los cruces que consideren necesarios.

P. Algunos especialistas en la materia como Salvador Romero consideran que la inconsistencia de datos estadísticos y la limitada información sociodemográfica dificultan la labor investigativa en el país. ¿El OEP ha enfrentado esos problemas durante la elaboración del Atlas Electoral?

R. Efectivamente, uno de los límites, y al mismo tiempo uno de los desafíos para hacer este tipo de trabajo, es el acceso a las fuentes. Ahora tenemos mayor cuidado en confeccionar bases de datos más sólidas, ordenadas y seguras, pero hacia atrás no es necesariamente así. No ha sido fácil reconstruir datos electorales, sobre todo los históricos, y se tuvo que hacer casi un rastreo etnográfico para dar cuenta de cómo ha sido el comportamiento electoral en Bolivia. Además, se tuvo que contrastar datos de diversas fuentes de la propia institución porque evidenciamos que hay variaciones en los datos proporcionados por la Dirección de Informática, la Secretaría de Cámara o las ex cortes departamentales.

P. ¿Cómo resolver estos problemas y transparentar aún más la gestión?

R. La elaboración del tomo IV del Atlas nos deja como lección la necesidad de tener un protocolo muy claro de cómo se gestionan datos de resultados electorales y cómo se administrar esas bases datos. El primer desafío que asumimos es contar con un protocolo claro de la gestión de resultados desagregados para las próximas elecciones judiciales. En la lógica de lograr una apertura informativa genuina y brindar datos de calidad, queremos garantizar el acceso a datos desagregados por mesa electoral para que el investigador pueda hacer agregaciones libremente.

“No hay tregua para el ejercicio democrático en Bolivia”

En otros países los organismos electorales suelen diferenciar los años electorales de los no electorales, y por lo general solo una de cada cinco gestiones es electoral. Según el vocal José Luis Exeni, en Bolivia ya no hay esa división porque todos los años son de ejercicio democrático, ya sean elecciones nacionales, subnacionales o judiciales, seis tipos de referendo, elecciones en cooperativas o procesos de la democracia comunitaria. El año pasado el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) supervisó más de 200 consultas previas y empezó a observar Cabildos, algo que no se hacía antes. También acompañó o supervisó decenas de elecciones de cooperativas de servicios “y este año vamos a administrar dos muy importantes, la de Comteco el 21 de mayo en Cochabamba y la de Cotel en La Paz, también en mayo”. El OEP también acompaña la constitución de autonomías indígenas, la elección de asambleístas departamentales indígenas y “todo lo que implica el mundo tan valioso y rico de las democracias comunitarias”.  Todo esto indica que “no hay tregua para el ejercicio democrático en el país” porque Bolivia es una “democracia de alta intensidad, como diría Boaventura Souza Santos, y eso hay que celebrarlo”. “Hay que celebrar la demodiversidad que reivindicamos firmemente asumiendo que hay diferentes concepciones. Y hay que asumir todo esto como el desafío de construir la democracia intercultural desde el ejercicio democrático y no desde modelos impuestos o teorías que no se condicen con la realidad”, señala Exeni.