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Forma de gobierno

Presidencialismo

El prototipo del presidencialismo es el sistema estadounidense, caracterizado por la división y separación de poderes entre el Presidente y el Congreso. Su singularidad es que “limita y equilibra el poder dividiéndolo”. Y la característica definitoria es que el Poder Ejecutivo subsiste por separado, por derecho propio, como un organismo autónomo.

Existen al menos tres criterios definitorios de una forma de gobierno presidencialista:

  1. La elección popular directa o casi directa del jefe de Estado (el Presidente) por un tiempo determinado (condición necesaria, pero no suficiente).
  2. b) El gobierno, o el Ejecutivo, no es designado ni desbancado mediante el voto parlamentario (los gobiernos son una prerrogativa presidencial).
  3. El Presidente dirige el Ejecutivo (nombra y sustituye a su discreción a los miembros del gabinete).

Regímenes presidenciales:

  1. Mayoritarios (el que gana gobierno en forma más o menos exclusiva)
  2. Pluralistas (el que gana gobierno comparte de alguna manera su triunfo)

Esta clasificación se basa en los parámetros de distribución-concentración de la autoridad pública y de los poderes políticos, atendiendo específicamente al grado de pluralismo de un sistema determinado.

Presidencialismo pluralista

  1. La relación entre la presidencia y el parlamento,
  2. La estructura regional de autoridad,
  3. El formato de la administración ejecutiva, de los servicios públicos y de los organismos de contralor, y La configuración del sistema de partidos, que se combina con las referidas piezas de la arquitectura institucional.

Presidencialismo de compromiso

En el presidencialismo de compromiso hay también un patrón de cooperación, negociaciones, equilibrios intrapartidarios y acuerdos específicos.

Presidencialismo de coalición

El presidencialismo de coalición se configura cuando está de por medio un acuerdo político entre partidos, que se desempeñan como socios, asumiendo una orientación determinada y deberes de reciprocidad, a efectos de encarar acciones de gobierno, componer el gabinete e integrar otros cargos estratégicos.

 

Parlamentarismo

El sistema parlamentario se caracteriza por el surgimiento del equipo de gobierno desde el seno del Parlamento y de su responsabilidad ante el mismo Parlamento, el cual puede llegar a decretar su caída.

Lo esencial de esta forma de gobierno es que, a diferencia del presidencialismo, no permite una separación de poder entre el gobierno y el Parlamento. Su característica primordial es que el poder Ejecutivo-Legislativo se comparte.

Empero, es posible distinguir al menos dos vertientes de parlamentarismo:

Parlamentarismo mayoritario

  1. El mayoritario está basado en la concentración del poder ejecutivo en gabinetes de un solo partido y de mayoría escasa, en el predominio del gabinete frente al Parlamento, en un sistema bipartidista, en un sistema de elecciones mayoritario y no proporcional, y en un modelo de gobierno contra oposición que propicia la competencia y el enfrentamiento. El modelo tipo es el Reino Unido.

Parlamentarismo consensual

  1. El consensual está basado en la división del poder ejecutivo en gabinetes de amplia coalición, en un equilibrio de poder entre el ejecutivo y el legislativo, en un sistema multipartidista, en un sistema electoral de representación proporcional, y en un modelo de gobierno que induce la cooperación y el compromiso. Referentes de ello son gran parte de los regímenes políticos de Europa Occidental, en especial sus modelos más puros de Suiza y Bélgica.

El proceso de democratización

Los procesos democráticos se organizan, alternativamente, de acuerdo a una “visión de control mayoritario”, o bien a partir de una “visión de la influencia proporcional”, en esquemas que condicionan de distinta manera la labor de gobierno, el vínculo entre los partidos y el registro de preferencias de la ciudadanía.

Democracia representativa

Desde 1982 el país va engendrando una democracia representativa, pero con el peso del pasado al frente, es decir, del corporativismo que todavía es muy fuerte en Bolivia.

En Bolivia sólo la Participación Popular se dirige a romper los códigos corporativos y centralistas que marcaron nuestra política.

Esta reforma posee por lo menos cuatro bases sólidas que son:

  • La primera es el desarrollo de la propia democracia representativa y el alejamiento de regímenes dictatoriales.
  • La segunda es el desarrollo cultural de la idea de la diversidad, proceso empujado sobre todo por los movimientos indígenas y campesinos, en especial, a través de los katarismos que defendieron la diversidad cultural y social.
  • La tercera es la participación ciudadana que capta el rescate y desarrollo de municipalismo en Bolivia. Recuérdese que durante mucho tiempo lo municipal se había convertido en un apéndice del gobierno central, pero que con los comicios locales, celebrados con regularidad desde 1987, se construyó otro espacio democrático. En 1999, puede decirse que desde lo municipal se están construyendo nuevos liderazgos, cuyo norte, previsto por ellos mismos, es convertirse en movimientos nacionales. Por lo menos esas son las previsiones de Johnny Fernández de UCS, Manfred Reyes Villa de la Nueva Fuerza Republicana (NFR) y Juan del Granado del Movimiento sin Miedo (MSM).
  • La cuarta base de la Participación Popular es que la evolución internacional de la política y democracia colocó a la participación ciudadana como uno de los aspectos básicos del despliegue de la democracia. Ya sea como elemento crucial para enriquecer la democracia o instrumento estatal de cooptación de los movimientos sociales, lo cierto es que la participación es central en la democracia moderna de los países desarrollados y subdesarrollados.

(Retos y Dilemas de la Representación Política. Luis Tapia Mealla. Carlos Toranzo Roca. Cuaderno De Futuro 8. La Paz – Bolivia. 2000)

Democracia directa

¿Cuáles son los principales mecanismos de democracia directa que tenemos consagrados?

La revocatoria del mandato, la iniciativa de los ciudadanos para presentar propuestas ante las corporaciones públicas, denominada iniciativas legislativas; el cabildo abierto y el derecho a decidir directamente mediante las consultas populares en el plebiscito y el referéndum.

¿En qué consiste cada uno de estos mecanismos?

La revocatoria del mandato es el derecho de los ciudadanos que participaron en la elección de los gobernadores o de los alcaldes de dar por terminado el mandato que le confirieron a ese ciudadano elegido. Ésta es una institución que complementa a otra: darle al voto un carácter programático.

La iniciativa legislativa consiste básicamente en que los ciudadanos pueden presentar ante el Congreso, ante las Asambleas, ante los Consejos Municipales o ante las Juntas Administradoras Locales, proyectos de norma, proyectos de actos legislativos, proyectos de ley, proyectos de ordenanzas o de acuerdos municipales. Y es obligación de dichas corporaciones tramitar esas iniciativas dentro un determinado tiempo.

El cabildo abierto son sesiones en las que los Consejos Municipales o las Juntas Administradoras Locales discuten asuntos que los ciudadanos han sometido a la consideración de esa corporación o han solicitado que se discutan públicamente.

La consulta popular consiste en someter a consideración del pueblo un asunto de carácter general: no es una norma, no es un proyecto de norma, no es tampoco una decisión; es un asunto que se desea que el pueblo decida.

El plebiscito es la consulta que se hace al pueblo sobre decisiones ya tomadas por el gobierno nacional.

El referéndum, por el contrario, puede ser una consulta sobre un proyecto de norma, cuya finalidad es que el pueblo la apruebe o la desapruebe; y también puede ser una consulta sobre una norma ya vigente, para que el pueblo decida si la mantiene vigente o la deroga.

Democracia directa: el turno de la decisión ciudadana*
Iván Marulanda

Hemos clasificado los mecanismos de democracia directa en tres grupos: consulta popular (plebiscito/referéndum); la iniciativa legislativa popular y la revocatoria de mandato.

Consulta popular, plebiscito o referéndum son términos que se utilizan indistintamente en los diferentes países de América Latina para hacer referencia al más común y al más utilizado de los mecanismos de democracia directa.

Si bien algunos distinguen entre plebiscito (consulta directa al pueblo sobre materias políticas de gran importancia)

y referéndum (consulta popular que versa sobre la aprobación de textos legales o constitucionales).

Referéndum

El referéndum es un mecanismo de democracia directa que se basa en la regla fundamental de la mayoría a través del voto. En base a sus resultados, las decisiones mayoritarias devienen en obligatorias para todos.

El Referéndum es una práctica de participación directa en la que se decide “todo o nada”. No hay espacio de transacción ni de interacción; se vota por una opción o por otra; se gana con un 50% más un voto y se pierde con un 50% menos un voto.

Se trata de un mecanismo institucional en el que el ciudadano participa directamente en la toma de decisiones y no a través de la intermediación de los partidos políticos —dicho sea de paso, los actores más devaluados de entre todas las instituciones del país— y, en la medida en que sea ejecutado con responsabilidad y sus resultados sean efectivamente plasmados en políticas públicas, abre nuevas posibilidades de ejercicio de la democracia.

En Bolivia el referéndum fue convocado “desde arriba”, concretamente por el Presidente de la República y a través de un decreto supremo.

El Presidente había asumido esa determinación ante la negligencia del Parlamento en el tratamiento de dicha ley, y su posible postergación de manera indefinida.

En Bolivia el referéndum propuesto tiene carácter obligatorio o vinculante, es decir que sus resultados deben ser acatados por las autoridades competentes en tanto expresan la voluntad mayoritaria.

Asamblea Constituyente

Este mecanismo, junto a otras normas, fue introducido en nuestra Carta Magna por las reformas constitucionales de 2004.

Aunque en el texto de la Constitución reformada no existe una definición específica de esta forma de participación ciudadana, en materia jurídica se reconoce que una Asamblea Constituyente es un espacio de deliberación cuya finalidad exclusiva es reunir a representantes de diversos sectores de la sociedad elegidos democráticamente que, luego de discutir y llegar a acuerdos, redactan el texto de una nueva Constitución Política del Estado. Una vez cumplida esta tarea, la Asamblea se disuelve.

 
   
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